“LIBERIA MÍA”, GRAN CAMPEÓN,
“GUANACASTE AJENO”, SIEMPRE PEÓN.
(Pbro. Ronal Vargas Araya, Liberia 26-05-2009)
No fueron en esta ocasión las embestidas del
Malacrianza ni del Chirriche. Tampoco las protestas de los valientes vecinos de
Sardinal para que no les roben el agua con la bendición de Casa Presidencial.
Mucho menos las quejas de los guarda parques por otro incendio forestal
provocado por los cazadores. Hoy es día
de música y fiesta. ¿Y cómo no estar alegres en el jolgorio de la pampa
liberiana? No es normal que un martes 26
de cualquier mayo invernal la gente de la Ciudad Blanca - que hoy se vistió de amarillo y negro - no pueda
conciliar el sueño, por el zumbido melodioso de los constantes hui pipías, los
llorones pitos, las melancólicas sirenas y las provocativas bombetas que no han
parado de ofrecer un concierto descomunal desde que el árbitro, al filo de las
10 pm, dio el pitazo final del encuentro…
“Liberia Mía” se convirtió de la noche a la
mañana en el matagigantes del futbol, derrotó a la LIGA, anuló al ex campeón
nacional SAPRISA y goleó en la final del campeonato a su hermano de la misma
sangre empresarial SOTELA, el Club Sport Herediano. Un equipo guanacasteco, de
técnico francés, con jugadores de diversas regiones del país y folclóricos
aficionados pamperos que con su alegre comparsa fueron rezando fervorosamente
su rosario de goles, semana a semana, por todo el bendito territorio nacional. Los
goles anotados por “la trilogía pampera” de Umaña, Chévez y Sirias sellaron un
ascenso al Olimpo del campeonato de futbol que fue siempre constante, de menos
a más, del anonimato al protagonismo, de la invisibilidad publicitaria al lugar
privilegiado en todos los noticieros.
El novato del año, el pequeño Alen Guevara, al
terminar el partido caminaba orgulloso, con una rosa en la mano, dando con su
gesto sencillo un golpe bajo al tradicional machismo reinante en esta hacienda
de sabaneros, que todavía tiene encarcelada en cuatro paredes y un fogón mucho
de la magia ancestral femenina. “El secreto de nuestro éxito fue trabajar
muchísimo”, confesó el técnico francés Alain. Y sin duda ese ha sido también el
secreto que se esconde bajo los incontables edificios que hoy se imponen
abusivamente en los lugares que antes reinaban los árboles, las montañas y las quebradas
que ayer miraban plácidamente al mar: mucho trabajo y sudores hambrientos de
peones nicaragüenses y guanacastecos mal pagados, y de empleadas domésticas
explotadas, sin seguridad social, aguinaldos ni vacaciones, y con minúsculos
salarios que en su muerte prematura no logran sobrevivir al final del enclenque
mes familiar.
“Esto es un sueño y no paramos de soñar”, adujo con voz pausada Mario
Sotela, exitoso empresario y dueño del equipo “Liberia Mía” y de “África Mía”,
sembrados en medio de nuestro “Guanacaste ajeno”, el Guanacaste “for sale”, el
Guanacaste peón del turismo que ha desnudado sus pobrezas, corrompido sus
políticos y prostituido sus recursos naturales. El sueño chorotega hoy no es
más que una amarga diaria frustración. La
mansión guanacasteca, la de mayor lujo y opulencia de antaño a costa del
sacrificio de su contorno natural, hoy deja florecer en su patio trasero
poblados empobrecidos, donde familias de pescadores siguen siendo expulsadas de
las costas de sus ancestros, al igual que las familias campesinas de su
herencia, y hoy apenas logran sobrevivir[1], azotados por el desempleo, la falta de
oportunidades, la poca escolaridad, la explotación sexual y laboral infantil,
la prostitución y las drogas… todas estas desgracias engordan, conforme madura
como un incómodo divieso el desarrollo turístico…[2]
Todos los jugadores de futbol sin excepción naturalmente dedicaron el
campeonato “a su familia, a su esposa, a sus hijos…” algo extrañamente
extraordinario en una provincia donde en su mayoría las madres son adolescentes
o solteras y la niñez come en las faldas de las reincidentes abuelas criadoras,
sentada en la misma mesa junto a muchas primas y primos en el kindergarden
familiar. La tierra firme del matrimonio en la pampa casi desaparece ante el
virus pasajero de las uniones libres que aumenta desproporcionadamente. Las
viviendas hogareñas de esta provincia, modelo del desarrollo turístico nacional,
continúan siendo las más pobres, deplorables y hacinadas del país.[3]
Al saltar victoriosos, con el llamativo PLATÓN que los acreditaba campeones del futbol, en un pequeño descuido al manipularlo, aquel símbolo de PODER y ORGULLO calló por el suelo, golpeando de camino la cabeza del veterano jugador Harold Wallace. También veteranos cantones de nuestra provincia siguen siendo golpeados en sus cabeceras municipales por “platos llenos de dólares”, que alientan el culto de adoración que se rinde en las sesiones municipales a la inversión extranjera, por parte de regidores y alcaldes que manosean a capricho la administración del municipio y ceden el patrimonio comunal, facilitado en muchos casos por Planes Reguladores acomodados en favor de los inversionistas, concesiones cedidas a personas cuestionadas y adineradas y la complaciente evasión de impuestos que beneficia a los mismos de siempre.
Ya no cabe la menor duda: con el advenimiento del boom turístico a
Guanacaste extrañamente se ha hecho evidente que, aunque se ha dado un mayor
crecimiento económico, también a la vez se nota un menor desarrollo social, así
lo afirman los especialistas del “Observatorio para el turismo sostenible en
Guanacaste”.[4]
“Gracias a Dios, sobre todo”, dijo con sincera humildad el goleador
William Sumsing, reconociendo la grandiosa ocasión que le tocó vivir, siendo
esta la segunda vez que un equipo de futbol de la periferia logra el campeonato
nacional, como hace poco más de veinte años lo había hecho Puntarenas… Ojalá no
fuera artificial la unidad regional que hoy mostramos en el Parque Central
aclamando a un equipo victorioso que regresa trayéndose el bien más codiciado
por la mafia futbolera meseteña... ¿Cuándo comerá Guanacaste el justo pedazo de
pastel que le corresponde del presupuesto nacional? ¿Cuándo le meteremos los
goles que se merecen esos mediocres equipos de politiquillos criollos donde
siempre juegan los mismos, no sueltan la bola y sólo saben anotar a favor de la
Meseta Central? ¿Cuándo despertaremos al Chorotega muerto y a la Princesa
herida no para cantar de noche un GOL y de día ahogar nuestras penas en coyol,
sino para dignificar esta tierra bendecida entre el río Tempisque, el volcán
Tenorio y el espíritu aguerrido de Sardinal?
[1] Según el censo del INEC para 1973, casi el 73% de la población de nuestra región chorotega se ocupaba en la agricultura o en la pesca; la Encuesta de Hogares del 2007 nos asegura que hoy sólo lo hacen el 20%.
[2] Nos engaña los noticieros y las manifestaciones del ICT y del Gobierno al hacernos creer que hoy hay más y mejores empleos que antes en Guanacaste…cuando la realidad es que aumenta el desempleo y la proporción de la población no asegurada, pasando esta última a ser la mayor del país en el 2007 (un 23%).
[3] En cuanto a viviendas en mal estado, de haber tenido el mayor porcentaje nacional en 1973 (alrededor de un 18%), continuamos en el 2007 con el mayor porcentaje nacional (alrededor de un 18%). Somos la región del país con mayor cantidad de viviendas hacinadas, porcentaje mantenido desde 1973 (42%) hasta el 2007 (8%).
[4] Semanario Universidad, 4 al 10 de agosto de 2008.